Mantenimiento industrial: qué es, tipos y cómo crear un plan paso a paso

El mantenimiento industrial es fundamental para garantizar la disponibilidad, fiabilidad y seguridad de los equipos e instalaciones de una empresa. Su función va mucho más allá de reparar una máquina cuando se produce una avería: también implica anticiparse a los fallos, planificar intervenciones y disponer de los recursos necesarios para actuar en el momento adecuado.

Una estrategia de mantenimiento bien planteada ayuda a reducir las paradas no planificadas, prolongar la vida útil de los equipos y optimizar los recursos destinados a su conservación.

Pero no todas las máquinas requieren el mismo tipo de mantenimiento. La clave está en conocer los activos, determinar su criticidad y aplicar en cada uno la estrategia más adecuada.

 

¿Qué es el mantenimiento industrial?

El mantenimiento industrial engloba el conjunto de acciones técnicas, administrativas y organizativas destinadas a conservar un equipo o devolverlo a un estado en el que pueda cumplir correctamente la función para la que ha sido diseñado.

Esta concepción está recogida en referencias como la UNE-EN 13306, Mantenimiento. Terminología del mantenimiento, que establece un marco común para los principales conceptos relacionados con esta actividad.

Por tanto, hablar de mantenimiento no significa únicamente hablar de reparación. También implica inspeccionar y controlar el estado de los equipos, limpiar, lubricar, alinear, realizar ajustes, sustituir componentes de forma preventiva, analizar vibraciones o temperatura y revisar el estado de los lubricantes, además de planificar adecuadamente los recursos y repuestos necesarios para cada intervención.

El objetivo final es mantener los activos en condiciones óptimas de funcionamiento, reduciendo el riesgo de averías y buscando el mejor equilibrio entre fiabilidad, disponibilidad, seguridad y coste.

 

¿Cuáles son los principales tipos de mantenimiento industrial?

Aunque existen diferentes clasificaciones, los tres enfoques más habituales son el mantenimiento correctivo, preventivo y predictivo.

Tipo de mantenimiento ¿Cuándo se actúa? Objetivo
Correctivo Después de producirse un fallo Recuperar el funcionamiento
Preventivo Según intervalos previamente establecidos Reducir la probabilidad de avería
Predictivo Según el estado real del equipo Detectar el deterioro antes del fallo

Mantenimiento correctivo

Se realiza cuando el fallo ya se ha producido y es necesario reparar, ajustar o sustituir algún componente.

No siempre tiene por qué ser una mala estrategia. En equipos de baja criticidad, fácilmente sustituibles y con repuestos disponibles, puede resultar más eficiente intervenir después del fallo que realizar mantenimientos preventivos innecesarios.

Mantenimiento preventivo

Consiste en realizar determinadas operaciones antes de que aparezca la avería, siguiendo una frecuencia establecida según tiempo, horas de funcionamiento, ciclos o recomendaciones del fabricante.

Incluye tareas como inspección, limpieza, lubricación, ajuste o sustitución programada de componentes.

Su principal ventaja es que permite planificar las intervenciones y reducir el riesgo de paradas inesperadas.

Mantenimiento predictivo

Busca conocer el estado real del equipo para detectar señales de deterioro antes de que terminen provocando una avería.

Para ello pueden analizarse parámetros como vibraciones, temperatura, ruido o estado del lubricante. Este enfoque resulta especialmente interesante en equipos críticos o con un elevado coste de parada.

En la práctica, lo habitual es combinar distintas estrategias según las características y criticidad de cada activo.

 

Cómo crear un plan de mantenimiento industrial paso a paso

Un plan de mantenimiento no debería empezar directamente con un calendario. Antes hay que conocer qué equipos se tienen, qué riesgo supone su fallo y qué necesita realmente cada uno.

1. Inventariar los activos

El primer paso es identificar los equipos e instalaciones que deben mantenerse y recopilar información básica sobre cada uno: fabricante, modelo, ubicación, documentación técnica, componentes principales e historial de intervenciones.

2. Analizar su criticidad e historial

No todos los equipos deben recibir la misma atención.

Conviene analizar qué impacto tendría su fallo sobre la producción, seguridad, calidad, costes y tiempo de parada, además de revisar averías anteriores para detectar patrones recurrentes.

También es importante valorar la disponibilidad de los repuestos. Un componente poco costoso puede convertirse en crítico si su plazo de suministro mantiene una máquina parada durante varios días.

3. Elegir la estrategia de mantenimiento

A partir de la criticidad y del historial de cada activo se puede determinar si conviene aplicar mantenimiento correctivo, preventivo, predictivo o una combinación de ellos.

El objetivo no es realizar el máximo mantenimiento posible, sino aplicar la estrategia adecuada en cada caso.

4. Definir tareas y frecuencias

A continuación, hay que establecer qué operaciones deben realizarse y con qué frecuencia.

Estas tareas pueden incluir inspección, limpieza, lubricación, alineación, medición, ajuste o sustitución de componentes.

Las frecuencias deben basarse en las recomendaciones del fabricante, las condiciones reales de funcionamiento y la experiencia acumulada.

5. Prever recursos y repuestos

Una intervención bien programada puede alargarse si en el momento de realizarla no se dispone de las herramientas o componentes necesarios.

Por eso, el plan debe prever personal, herramientas, instrumentación, consumibles y repuestos críticos.

6. Programar, registrar y revisar

Una vez definidas las tareas, frecuencias y recursos necesarios, es el momento de trasladar el plan a un calendario y asignar responsables.

Utilizar una herramienta GMAO (Gestión de Mantenimiento Asistido por Ordenador), también conocida como CMMS, puede facilitar la programación de intervenciones, el registro del historial de cada equipo y el seguimiento de averías, repuestos y tareas pendientes.

Después de cada intervención conviene registrar qué se ha encontrado, qué trabajos se han realizado y qué componentes se han sustituido. Esta información permitirá ajustar las frecuencias y mejorar progresivamente la estrategia.

Un buen plan de mantenimiento debe ser un documento vivo que evolucione a partir de los datos obtenidos y de la experiencia acumulada.

 

¿Qué debe incluir un plan de mantenimiento industrial?

Como mínimo, debería recoger:

Elemento Información
Activo Equipo, modelo y ubicación
Criticidad Impacto de un posible fallo
Operación Trabajo que debe realizarse
Frecuencia Tiempo, horas, ciclos o condición
Responsable Persona o equipo encargado
Recursos Herramientas y medios necesarios
Repuestos Componentes necesarios o críticos
Registro Fecha, incidencias y resultado

 

Contar con esta información permite organizar mejor las intervenciones, anticipar necesidades y realizar un seguimiento más preciso del mantenimiento.

 

Preguntas frecuentes sobre mantenimiento industrial

¿Cuáles son los principales tipos de mantenimiento industrial?

Los más habituales son el correctivo, preventivo y predictivo. El correctivo actúa después de un fallo, el preventivo realiza intervenciones programadas y el predictivo analiza el estado del equipo para anticiparse a posibles averías.

¿Qué tipo de mantenimiento es mejor?

No existe una estrategia válida para todos los equipos. La elección depende de la criticidad del activo, sus condiciones de trabajo, su historial y las consecuencias que tendría una avería.

¿Qué es un GMAO y para qué sirve?

Un GMAO (Gestión de Mantenimiento Asistido por Ordenador), también conocido como CMMS, es un software que permite organizar y programar las tareas de mantenimiento, registrar las intervenciones y mantener actualizado el historial de los activos.

¿Cómo se determina la criticidad de una máquina?

Analizando el impacto que tendría su fallo sobre la producción, la seguridad, la calidad, los costes y el tiempo necesario para recuperar el funcionamiento.

¿Qué repuestos conviene mantener en stock?

Principalmente aquellos cuya falta pueda prolongar significativamente una parada de producción, teniendo en cuenta tanto la criticidad del componente como su disponibilidad y plazo de suministro.

 

En resumen

Un buen plan de mantenimiento industrial debe permitir conocer los activos, establecer prioridades, seleccionar la estrategia adecuada, prever recursos y repuestos y aprender de cada intervención.

El objetivo no es hacer más mantenimiento, sino hacer el mantenimiento adecuado, sobre el activo adecuado y en el momento adecuado.

 

Anticiparse también forma parte del mantenimiento

Un plan de mantenimiento eficaz no solo permite organizar las intervenciones, sino también anticipar las necesidades de cada equipo y asegurar la disponibilidad de los recursos y repuestos necesarios.

Contar con el componente adecuado en el momento preciso, disponer de alternativas ante una referencia concreta o poder apoyarse en asesoramiento técnico puede ayudar a reducir tiempos de respuesta y evitar que una incidencia se convierta en una parada prolongada.

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